Río de la Plata

El paisaje del lugar donde nací.

  1. Entre la tierra y el cielo, el agua que divide, encausa, guía, modela, fluye, arrebata, golpea, ofrece, desborda y se va.
  2. Unido por un trazo  imaginario en mi mente, un curso de agua une nuestros horizontes. Como una constelación de ríos, mares y océanos. La primera estrella en tu cielo saldrá 5 horas antes que en el mio. Todos los seres humanos estamos en el lugar y momento preciso. Nada tiene que ver con  la suerte, eso se trata de extraer lo que ese lugar y ese momento pueden enseñar. FP me dijo que la energía está disponible y es planetaria.
  3. El atardecer en el río como un regalo de cierre de otro ciclo solar del planeta.Un amigo me regaló la palabra “emuná” y me dijo que tener fe no es una ilusión ni una esperanza, es algo que se ejercita. Hay que estar en calma para recibir lo que viene, aunque no tengamos las respuestas. No dejes que el sol se ponga sobre tus penas, cantaba Daniel Johnston.
  4. Sueño el cuerpo en el agua. ¿De quién es esta agua? ¿Quiénes la usan y para qué?
  5. El agua recuerda que todo está en constante transformación. El balance del año inicia con el nuevo ciclo lunar.
  6. La experiencia de la distancia me aleja lo suficiente de mí para percibir el movimiento y ser consciente de que voy yendo, en el tiempo y en la vida.
  7. El río en verano es inconfundible. A veces se mezclan las mareas y se ve todo marrón cremoso pero brillante de sol en su altura máxima.
  8. Resistir o fluir. Todo lo que existe tiene un lugar donde desaparece.
  9. El mar me llama. No se detiene. Nunca. Da preguntas pero no da respuestas. Conmueve, asusta, hace reír, es imprevisible. La mente está refugiada para que el cuerpo se cure. Hoy no es que quiera ser feliz, quiero salvarme. RC dijo que no encuentra el centro por eso no sabe a dónde irLos animales no saben cuál es el camino pero igual van. Les hablo aunque se que no van a responder.
  10. El agua interpela mis sentidos. Pienso en texturas, colores, sensaciones pero sobre todo me provoca emociones.
  11. En esta playa está mi abuela. La que sacaba fotos de la familia, y de los árboles que veía desde su ventana para observar el cambio de las estaciones.
  12. Estar en calma a pesar de no tener respuestas. Tener preguntas. Querer seguir. Poder decir.
  13. Me acerqué al agua y nadé. Hoy el agua me revuelca, me mueve, me agita, inspira, me agota, me deja sin aliento, me divierte, me contiene y me flota.
  14. A veces no sé quién soy. Pienso que hay otras versiones de mí más verdaderas que no pudieron ser, pero que son en otros lugares.
  15. Pienso que los días de invierno con sol son un engaño al cuerpo. Sigo creyendo que el sol va a calentar lo suficiente para no sentir frío pero el viento es una manta grande y pesada.Me gusta ver el marrón revuelto y dorado del río en los atardeceres de invierno con sol, eso si.Hubo un tiempo en que los fines de semana bajábamos a la rambla a pasear. Llevábamos mi bici para que practicara andar sin rueditas. No sentía frío. Solo alegría.
  16. Nadar en tiempo real. Hay un movimiento constante que me lleva al agua. Guardo tantas imágenes en el cuerpo. Me quedé quieta un rato, para volver a sentir. La temperatura es baja, siempre tengo frío, manos y pies helados, eso es familiar. Recordar aguas de otros tiempos, con cloro de piscina, de entrenamientos de sábado y miles de piletas contando brazadas y aprendiendo a respirar.
  17.  Una imagen, un sonido y un tiempo que ya no son. Un rio pasado y otro futuro se abren. Una corriente y energía fluyen sin resistencia en otoño. La señora dijo que . Dijo cuando. Dijo. Y lo primero que pensé fue: “ nadie puede dar lo que no tiene”. Hoy con sol, otra vez decir.  Otra vez.
  18. La naturaleza posee una perfección propia, que es el resultado de todos los límites. El océano me espera desde siempre y contiene las olas que traen la posibilidad de curar esta enfermedad que todavía no tiene nombre. Tal vez encuentre el final del mar como Bartleboom en Océano mar.
  19. Las corrientes marinas de aguas profundas, el movimiento terrestre y los vientos planetarios se asocian para que el agua vaya y venga, se absorba, evapore, salpique, enjuague, golpee, acaricie, flote, hunda, hidrate, seque, envuelva, suba y baje. La marea baja prefigura la salida de la luna. Vemos porque hay más luz del otro lado.

			

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